La triste historia de un perro abandonado

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Esta nota va dirigida a las personas que abandonan a los perros en las urbanizaciones. Si lo hacen con la esperanza que, las personas que allí vivimos, los recojamos porque tenemos terreno, están equivocados, ya que son muchos los que tenemos recogidos y no podemos más…

Quiero que sepan lo que el animal padece. Se quedan días en el mismo sitio donde lo abandonaron, con la esperanza que su dueño se arrepienta y vuelva a por él, pero esa espera es demasiado larga, empiezan a flaquearle las fuerzas, necesitan comida e intentan como pueden ir de un sitio a otro, sin rumbo fijo, con la cabeza baja y la mirada triste, esperando que alguien se compadezca al verlo, y tú lo encuentras, en los huesos, bajo la lluvia, sucio y lleno de garrapatas.

Te miran con cara de necesidad, moviendo su cola en señal de agradecimiento, sacando las pocas fuerzas que le quedan, por un puñado de comida que le has llevado. Te espera cada día para recibir su ración diaria, tú lo haces un día, otro, al siguiente también, y el siempre ahí, esperándote. Cuando te subes al carro lo ves corriendo tras de ti, sin comprender, por qué lo dejas allí, y la pena te inunda el corazón, pero ya tienes a muchos como él.

Así pasa el tiempo, un día pasas por allí y no lo ves, te dices con mucha esperanza que alguien lo habrá recogido e intentas engañarte que es así, pero, al día siguiente, vuelves a pasar por ese mismo lugar, te fijas un poco mejor, y lo ves muerto. Un coche lo ha atropellado, quizás porque cansado de ir de un lado para otro se quedó dormido, en lo calentito del asfalto. Te queda el dolor y consuelo que ya termino su angustia, que no le harán más daño, pero pasa el tiempo y sin poder pararlo vuelves a encontrarte en la misma situación.

El ultimo que recogí nada se pudo hacer por él, llevarlo al veterinario para que le dieran la eutanasia, era un esqueleto viviente, no se sabe si aquel montoncito de huesos, algún día fue un perro feliz, que le compraron al niño, para que jugara como si fuera un peluche y que en las primeras vacaciones a alguien no se le ocurrió otra mejor idea que dejarlo abandonado. Tenía los ojos ensangrentados, quizás de tanto mirar en busca de alguien que lo socorriera, los dientes rotos intentando comer piedras… Eso fue lo que encontré, un peluche destrozado.

Señores políticos, hasta cuándo vamos a aguantar estas injusticias. YA ES HORA que se apliquen las leyes de protección animal QUE NOS HEMOS DADO, para que no ocurran casos como estos…

Fundación Azul Ambientalistas

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Acerca de Azul Ambientalistas

Defensores, Activistas, Ambientalistas, Ecologistas y Conservacionistas
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